¿En
qué creemos?
La semana pasada les compartí que los escépticos a las vivencias
de quienes han estado clínicamente muertos dicen que se trata de alucinaciones,
les presenté algunos testimonios y los datos para buscarlos en la web.
El doctor Pim Van Lommel, Cardiólogo investigó a más de 300
pacientes que sufrieron paro cardiaco y narra el caso de un hombre que llegó al
hospital en un profundo coma, después de una semana en el hospital, una de las
enfermeras entró a su habitación y él le dijo que ella era una de las personas
que lo atendieron, le dijo que ella le
quitó su dentadura, le narró lo que había en la habitación y el lugar en el que
ella depositó la dentadura, la enfermera se quedó desconcertada, él le dijo que
él pudo ver todo desde encima de su cuerpo y lo que hizo todo el personal cuando
llevaron su cuerpo al hospital. http://www.dailymotion.com/video/x8n64i_experiencias-cercanas-a-la-muerte-p_school#
Vicky
Noratuk, invidente de nacimiento, jamás en su vida percibió imagen alguna, no
sabía lo que era la luz o la oscuridad, sufrió un accidente, al estar en el
quirófano salió de su cuerpo, y percibió imágenes y luz por primera vez en su
vida. http://www.dailymotion.com/video/x8n65p_experiencias-cercanas-a-la-muerte-v_school#
Después de los casos anteriores saco en conclusión que todas las
personas refieren la existencia de una luz brillante, una sensación
indescriptiblemente maravillosa y realmente creo que experimentaron la
presencia de DIOS.
Y como lo manifesté al inicio, no recuerdo cómo me llamó la
atención el título: “Siete jóvenes que fueron al infierno TESTIMONIO DEL
INFIERNO” después del cual leí: Sacerdote experimenta- La vida después de la
muerte Experiencia del Padre José Maniyangat (que presentaré a continuación)
Y sin pecar de ingenua ni de arrogante, saco mi propia conclusión
y digo que DIOS nos da a través de todos estos relatos la oportunidad de
conocer situaciones que son reales.
¿Cuál es mi interés en que se difunda todo esto? Hay un
alejamiento del hombre con respecto a DIOS, en el relato de los siete jóvenes
existe una señal de alarma y una oportunidad maravillosa para enmendar el
camino, cuántas veces dejamos de hacer cosas porque no hubo quien nos
orientara, cuántas personas no estudiaron una carrera porque carecieron de la
orientación adecuada, cuántas veces nos acercamos
a hacer alguna gestión gracias a alguien que nos orientó, cuántas veces
conseguimos algo gracias a alguien que nos aconsejó al respecto, pienso que
estos relatos pueden servir de ayuda.
Mucha gente debe enterarse de que DIOS en realidad existe, debe
enterarse que debe trabajar en este mundo para ganar su lugar ante la presencia
de DIOS, es por ello que les invito a leer, a documentarse al respecto y a
tomar su propia decisión.
Sacerdote experimenta – La vida después de la muerte
Experiencia del padre José
Maniyangat
Nací el 16 de julio de
1949 en el estado de Kerala, India. Mis padres eran José y Teresa
Maniyangat. Soy el mayor de los siete hermanos: José, María, Teresa,
Lissama, Zachariah, Valsa y Tom. A los catorce años, entré en el seminario
menor de Santa María, en la ciudad de Thiruvalla, para empezar a estudiar para
sacerdote. Cuatro años más tarde, fui al seminario mayor pontifical de
San José en Alwaye, Kerala, para proseguir mi formación sacerdotal.
Después de terminar los siete años de filosofía y teología, fui ordenado
sacerdote el 1 de enero de 1975 para servir como misionero en la diócesis de
Thiruvalla. El día de la Divina Misericordia, domingo 14 de abril de 1985, me
dirigía al norte de Kerala, a una Iglesia de la misión, para celebrar Misa, y
tuve un accidente fatal. Yo iba en motocicleta, y fui envestido, de
frente por un jeep de un hombre intoxicado (borracho??), que volvía de un
festival hindú. Me llevaron a un hospital que quedaba a 35
millas. En el camino, mi alma salió de mi cuerpo, y experimenté la
muerte. Inmediatamente me encontré con mi ángel de la guarda. Veía
mi cuerpo, y la gente que me llevaba al hospital. Los oía llorar, y rezar
por mí. En ese momento el ángel me dijo: “voy a llevarte al cielo, el SEÑOR
quiere verte, y hablar contigo”.
¡HASTA LA PROXIMA!
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