Oración por las Almas del Purgatorio dictada por JESUCRISTO
Fuente: http://www.santisimavirgen.com.ar/obra_maria_valtorta.htm
En
1943 Jesucristo se apareció a la Vidente María Valtorta y le dio este mensaje
revelador sobre el tema del Juicio y el Purgatorio.
Dice Jesucristo:
“Quiero explicarte qué es y en qué consiste el Purgatorio. Y te lo voy a explicar de forma que ha de chocar a tantos que se creen depositarios del conocimiento del más allá y no lo son…
“Quiero explicarte qué es y en qué consiste el Purgatorio. Y te lo voy a explicar de forma que ha de chocar a tantos que se creen depositarios del conocimiento del más allá y no lo son…
“Las
almas inmersas en aquellas llamas no sufren sino por el Amor. No desmerecedoras
de poseer la Luz, más tampoco dignas aún de entrar inmediatamente en el Reino
de la Luz, (mueren en estado de gracia pero no han purificado totalmente su
alma, pues no han pagado las penas que se acumulan en virtud de los pecados
cometidos en la tierra) al presentarse ante DIOS, son revestidas por dicha Luz.
En una breve y anticipada bienaventuranza que les certifica su salvación, les
hace ver lo que será su eternidad y lo que hicieron a su alma privándola de
años o de siglos de feliz posesión de DIOS.
“¿Qué
es lo que quiere el DIOS Uno y Trino
para las almas creadas por ÉL? El Bien. El que quiere el Bien para una
criatura, ¿qué sentimientos abriga hacia ella? Sentimientos de Amor. ¿Cuáles
son los mandamientos primero y segundo, los dos más importantes, aquellos de
los que yo dije no haber otros más grandes y estar en ellos la llave para
franquear la vida eterna? Es el mandamiento del Amor: Amar a DIOS con todas tus
fuerzas y al prójimo como a ti mismo.
“¿Qué
os dije infinidad de veces por mi boca, por boca de los profetas y de los
santos? Que la Caridad es la más grande de las absoluciones. Que la Caridad
cancela las culpas y las debilidades del hombre, ya que quien Ama vive en DIOS y,
al vivir en DIOS, peca poco y si peca, al punto se arrepiente y para el que se
arrepiente se haya presto el perdón del Altísimo.
“¿En
qué faltaron las almas? En el Amor, de haber amado mucho, hubieran cometido
pocos pecados y estos leves, debidos a vuestra debilidad e imperfección.
“Por
eso, Amando en la tierra es como trabajáis para el cielo. Amando en el
Purgatorio es como conquistáis el cielo que en la vida no supisteis merecer. Y
Amando en el paraíso es como gozáis del cielo.
“Este
es el tormento: el alma recuerda la visión de DIOS habida en el Juicio
Particular. Si lleva consigo aquel recuerdo es porque, aun cuando no sea más
que el haber entrevisto a DIOS, representa un gozo que supera toda otra cosa
creada y el alma se deshace en deseos de volver a gozar de aquella dicha. Aquel
recuerdo de DIOS y aquella Luz que le penetró al comparecer ante ÉL, hacen
efectivamente que el alma “vea” en su exacta dimensión las faltas cometidas
contra su bien, y este “ver”, junto con el pensamiento de que con aquellas
faltas se privó voluntariamente para años o para siglos de la posesión del
cielo y de la unión con DIOS, constituye su pena purgativa.”
“El
Amor y la convicción de haber ofendido al Amor es el tormento de los
purgantes”.
(Dictado el 17 de octubre de 1943)
ORACION
POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO DICTADA POR JESÚS
Escrito del 24 de octubre de 1944.
…escribo todo lo que Jesús dicta:
“Llega
el mes dedicado a los difuntos. Ruega así por ellos:
¡Oh Jesús!, que con tu gloriosa Resurrección nos
has mostrado cómo serán eternamente los ‘hijos de DIOS’, concede la santa resurrección
a nuestros seres queridos, fallecidos en tu Gracia, y a nosotros, en nuestra
hora. Por el sacrificio de tu Sangre, por las lágrimas de María, por los
méritos de todos los Santos, abre tu Reino a sus espíritus.
¡Oh Madre!, cuya aflicción finalizó con la alborada
pascual ante el Resucitado y cuya espera de reunirte con tu Hijo cesó en el
gozo de tu gloriosa Asunción, consuela nuestro dolor librando de las penas a
quienes amamos hasta más allá de la muerte, y ruega por nosotros que esperamos
la hora de volver a encontrar el abrazo de quienes perdimos.
Mártires y Santos que estáis jubilosos en el Cielo,
dirigid una mirada suplicante a DIOS, y una fraterna a los difuntos que expían,
para rogar al Eterno por ellos y para decirles a ellos: ‘He aquí que la paz se
abre para vosotros’.
Amados, tan queridos, no perdidos sino separados,
que vuestras oraciones sean para nosotros el beso que añoramos, y cuando por
nuestros sufragios estaréis libres en el beato Paraíso con los Santos,
protegednos amándonos en la Perfección, unidos a nosotros por la invisible,
activa, amorosa Comunión de los Santos, anticipo de la perfecta reunión de los
‘benditos’ que nos concederá, además de gozarnos con la visión de DIOS, el encontraros como os tuvimos,
pero sublimados por la gloria del Cielo”.
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Maria Valtorta fue una mística italiana del siglo
XX, que por gracia de DIOS pudo ver, sentir y relatarnos, la vida de JESÚS en
la Palestina de dos mil años atrás. Con aprobación eclesiástica otorgada por
Monseñor Roman Danylak, estos escritos nos transportan instante a instante a
Jerusalén, al Templo, al Palacio de Pilatos, al monte Gólgota, a la Tumba nueva
abierta en el huerto donde depositaron el Cuerpo de nuestro Jesús.
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