DESPUÉS DE TANTO TIEMPO REGRESO.
CUANDO INICIÉ ESCRIBÍ QUE PRESENTARÍA LA INFORMACIÓN SEMANALMENTE, OCURRE QUE NO ES MUCHO LO QUE TENGO, PERO AHORA HE DECIDIDO QUE SUBIRÉ TODO DE UNA SOLA VEZ (ES COMO SI EL TIEMPO SE ACABARA Y NECESITO QUE QUIENES NO SEPAN ACERCA DE ESTO SE ENTEREN Y TOMEN DECISIONES SABIAS QUE LOS CONDUZCAN A NUESTRO SEÑOR).
Noticia extraída del Periódico San Miguel http://moralyluces.wordpress.com/2007/04/30/la-vida-despues-de-la-muerte/
¡HASTA LA PRÓXIMA!
¿En qué creemos?
La semana anterior presenté el faltante del testimonio del Padre José Maniyangat como resultado de su muerte clínica después de un accidente. Es el momento de presentar “Siete jóvenes que fueron al infierno TESTIMONIO DEL INFIERNO”:
--- (Primer testimonio) ---
Lucas capítulo 16 versículos 19 dice la palabra de DIOS: "había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino fino, y hacía cada dia banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba llenarse con las migajas que caían de la mesa del rico, y aun los perros venían y le lamían las llagas. Y aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham y murió también el rico y fue sepultado, y en el infierno alzó sus ojos estando en tormentos y vio de lejos a Abraham y a Lázaro en su seno. Entonces él dando voces dijo: Padre Abraham ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro recibió males, pero ahora éste es consolado aquí y tú atormentado, y además de todo esto una gran cima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisiesen pasar de aquí a vosotros no pueden, ni de allá pasar acá.".
La Biblia, la palabra de DIOS es muy clara acerca del cielo y el infierno, en esta porción que acabamos de leer el SEÑOR nos habla acerca de dos lugares, el cielo y el infierno, la condenación o la salvación. No existe un lugar intermedio, no existe un purgatorio, no existe un limbo donde el hombre vaya después de partir de la tierra y luego vaya hacia el cielo; la Biblia es muy clara acerca de ello.
11 de Abril de 1995, DIOS nos da una revelación que cambiaría la trayectoria de nuestras vidas, apenas comenzábamos a conocer de DIOS y de su palabra, somos 7 jóvenes a los cuales DIOS les ha dado el privilegio y la responsabilidad tan grande de compartir esta revelación.
Todo comenzó como a eso de las 10 de la mañana aproximadamente, nosotros estábamos en oración y teníamos preparado un día para salir de campo, de repente por la ventana del cuarto en donde estábamos entró una luz poderosa, una luz blanca. Y cuando aquella luz entró por la ventana inmediatamente nosotros comenzamos a hablar en lenguas y fuimos bautizados en el Espíritu Santo, en ese momento quedamos fascinados y maravillados con lo que estábamos viendo. Una luz gloriosa que alumbraba todo el cuarto en donde estábamos, una luz que sobrepasaba el resplandor del sol, y en medio de aquella luz vimos la figura de ángeles vestidos de blanco, eran hermosos, altos, de buen parecer. Y en medio de aquellos ángeles vimos algo maravilloso, la figura de un hombre, la figura de un ser especial, un hombre que vestía un manto blanco, blanco resplandeciente, que sus cabellos eran como hilos de oro, no podíamos ver su rostro, era demasiado brillante, pero veíamos un cinto que atravesaba su pecho, y aquel cinto decía en palabras en oro y brillantes decía: Rey de reyes y SEÑOR de señores, sus pies estaban vestidos con sandalias de oro puro, y su belleza era sin igual, cuando vimos la presencia de Aquel hombre caímos de rodillas, y empezamos a escuchar su voz. Su voz era algo especial y maravillosa y taladraba nuestro corazón como espada de dos filos como dice la palabra de DIOS, cuando nos dijo en unas palabras sencillas pero poderosas, pudimos escucharle audiblemente, y nos decía lo siguiente: "Hijitos míos no temáis, Yo Soy JESÚS de Nazaret y os he visitado para mostraros un misterio, para que lo llevéis a los pueblos, para que lo llevéis a las naciones, para que lo llevéis a las ciudades, para que lo llevéis a las iglesias, y a todo lugar a donde yo os dijere que fuereis iréis, y a donde no, no iréis".
La Biblia, la palabra de DIOS dice en Joel capítulo 2 versículo 28: "En los postreros tiempos derramaré mi Espíritu sobre toda carne, los ancianos soñarán sueños, los jóvenes verán visiones y los niños profetizarán". Este es el tiempo que DIOS está preparando para todos.
En ese mismo instante sucedió algo extraño, una roca apareció ahí en medio del cuarto, el Señor que estaba con nosotros nos hizo subir a aquella roca que estaba como a 20 centímetros del suelo, y en el suelo se abrió un hueco gigante, un hueco negro horrible, y en ese mismo instante comenzamos a caer encima de aquella roca por aquel túnel profundo y oscuro que conducía al centro de la tierra, y mientras caíamos en una oscuridad tenebrosa, sentíamos temor, sentíamos miedo, y le decíamos al SEÑOR: "¡SEÑOR no queremos ir a aquel lugar!, ¡no nos lleves a aquel lugar SEÑOR, sácanos de aquí SEÑOR!". Y el SEÑOR con una voz hermosa nos decía: “Es necesario para que vean y cuenten".http://www.cfasanlorenzo.com/main/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=83&video_id=19
¡HASTA LA PRÓXIMA!
¿En qué creemos?
(Continuación del primer testimonio) Y en aquel túnel oscuro, como en forma de cuerno, empezamos a ver sombras, y empezamos a ver demonios, y figuras que se movían de un lado a otro, y cada vez nos sumergíamos más y sentíamos el vacío y el temor, y en cuestión de segundos llegamos a unas cavernas, a unas puertas horribles, como laberintos y no queríamos entrar allí. Y empezamos a percibir un olor terrible y un calor que nos sofocaba y entramos a aquel lugar, y empezamos a ver aquello tan terrible, aquellas imágenes tan desastrosas, veíamos aquel lugar lleno de llamas, y en medio de las llamas las figuras de miles de personas en tormento, fue algo sorprendente, no queríamos ver aquello que nos estaba mostrando. Y vimos que aquel lugar estaba dividido en secciones de sufrimiento, una de las primeras secciones que el SEÑOR nos permitió ver, fue "el valle de las pailas (calderos)" que nosotros les llamamos, y había millones de pailas incrustadas al nivel del suelo, cada una de ellas ardía con lava por dentro, y en cada una de ellas había un alma que había muerto y había ido al infierno. Y aquellas almas cuando nos vieron y vieron al SEÑOR comenzaron a clamar y le decían: "¡ SEÑOR ten misericordia, SEÑOR sácame de aquí!, ¡ SEÑOR dame una oportunidad de salir de este lugar, SEÑOR ,sácame y contaré al mundo que este lugar es real!". Y el SEÑOR ni siquiera les miraba, y había miles de hombres y mujeres y jóvenes en aquél lugar, y vimos a los homosexuales, y vimos a los borrachos, y vimos cantidad de personas clamando en aquel tormento tan terrible, y algo que me asombró, algo que nos asombró grandemente, era ver cómo sus cuerpos estaban destrozados y por las cuencas de sus ojos, por los orificios de sus ojos salían gusanos, y se le metían por la boca y salían por sus oídos y penetraban todo su cuerpo, para que se cumpla la palabra de DIOS en el libro de Isaías capítulo 66 versículo 24 que dice así: "Y saldrán y verán los cadáveres de los hombres que se revelaron contra mí, porque su gusano nunca morirá y su fuego no se apagará y serán abominables a todo hombre". Y en Marcos capítulo 9 versículo 44 dice así el SEÑOR JESÚS: “Donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga”.
En ese momento estábamos horrorizados por lo que estábamos viendo, había llamas de aproximadamente 3 a 4 metros de altura, y en cada una de esas llamas había una persona que había muerto y había ido al infierno, y en aquel instante DIOS nos permite ver a un hombre que estaba en una paila volteado boca abajo, su rostro se caía en pedazos, y se quedó mirando fijamente al SEÑOR y comenzó a clamar, comenzó a llamar a JESÚS y le decía: "¡SEÑOR ten misericordia!, ¡SEÑOR dame una oportunidad!, ¡ SEÑOR sácame de este lugar!". El SEÑOR ni siquiera quiso mirarle, sino que volteó la espalda, cuando el SEÑOR volteó la espalda, aquel hombre comenzó a maldecir y a lanzar palabras de maldición contra el SEÑOR, y este hombre es John Lenon, integrante del grupo "Los Beatles", un grupo satánico, un hombre que se empezó a burlar del SEÑOR, un hombre que dijo que el cristianismo desaparecería, un hombre que dijo que JESUCRISTO sería olvidado, pero hoy en día este hombre está en el infierno, y ¡JESUCRISTO está vivo! ¡Y el cristianismo no ha desaparecido!
Y comenzamos a caminar por el borde de aquel lugar, y aquellas almas nos extendían las manos, clamaban misericordia y le pedían a JESÚS que les sacase de allí pero, el SEÑOR ni siquiera les miraba.
Y comenzamos a llegar a diferentes secciones, y llegamos al lugar más terrible del infierno, al lugar más tormentoso, al núcleo del infierno, donde se concentran los mayores sufrimientos que el hombre jamás haya podido expresar, y ahí estaban nada menos ni nada más, los que habían conocido la palabra de DIOS, allí había pastores, allí habían evangelistas, allí habían misioneros, allí habían toda clase de personas que habían sido convertidos, y que conocían la Biblia pero que habían vivido una vida doble, allí estaban también los que se habían apartado de DIOS, ellos sufrían mil veces más que cualquier otra persona, y le imploraban al SEÑOR y le clamaban, pero la palabra de DIOS dice en Hebreos capítulo 10 versículo 26: "Porque si pecáremos voluntariamente, después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados sino una horrenda expectación de juicio y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios".http://www.cfasanlorenzo.com/main/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=83&video_id=19
¡HASTA LA PRÓXIMA!
¿En qué creemos?
(Continuación del primer testimonio) Aquellas almas estaban ahí porque en la iglesia predicaban, en la iglesia ayunaban, en la iglesia cantaban y levantaban sus manos, pero en la calle y en sus casas, adulteraban, fornicaban, mentían, robaban y a DIOS no le podemos engañar. La Biblia dice que al que mucho se le da entonces mucho se le demandará. Allí DIOS nos permitió ver a dos mujeres, que habían sido hermanas y cristianas aquí en la tierra, pero aquellas mujeres no habían vivido una vida recta delante de DIOS y la una le decía a la otra: "¡Maldita!, ¡por tu culpa estoy en este lugar!”, ¡porque tú no me predicaste un evangelio santo!, ¡porque no me hablaste de la verdad! ¡Y por tu culpa estoy aquí en el infierno!". Y la una a la otra se injuriaban en medio del fuego y la una a la otra se odiaban, porque en el infierno no hay amor, no hay misericordia ni hay perdón, aquí estaban las almas de miles de personas que habían conocido la Palabra de DIOS, pero sus vidas no habían sido íntegras delante de Su bendita presencia. Con DIOS un podemos jugar, ni con el fuego del infierno - nos decía el SEÑOR - .
El SEÑOR nos dijo en ese entonces, en ese momento nos dijo: "Hijos, todo el sufrimiento de la tierra, unido en uno solo, no alcanza a compararse con el que menos sufre aquí en el infierno". ¡Y si eso es con el que menos sufre, cómo será los que más sufren! que fueron los que conocieron su palabra y se desviaron. En ese momento el SEÑOR nos dijo también que con el fuego del infierno no se jugaba, que con el de la tierra se podía jugar, pero que con el fuego del infierno no.
Y ahí empezamos a caminar por diferentes lugares, y el SEÑOR nos iba mostrando a muchas personas, y entre aquellas personas vimos que todas tenían aproximadamente seis castigos diferentes, allí las almas eran atormentadas por demonios y por toda clase de castigos, uno de esos castigos terribles era su propia conciencia que les decía: "¡Acuérdate cuando te predicaron!, ¡acuérdate cuando escuchaste la palabra!, ¡acuérdate cuando te hablaron del infierno y tú te reíste!".
Y su propia conciencia para ellos era un tormento, al igual que los gusanos que recorrían todo su cuerpo, al igual que el fuego consumidor que está alterado en miles y miles de grados de calor. Esa es la recompensa que el diablo tiene para todos los que le buscan y para todos los que lo siguen.
Dice la palabra del SEÑOR en Apocalipsis capítulo 21, versículo 8: "Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos, tendrán su parte en el lago de fuego que arde con fuego y azufre que es la muerte segunda".
Allí estas almas estaban en medio del fuego, y veían ríos cristalinos en el infierno, y aquellas almas se abalanzaban sobre aquellos ríos, pero aquellos ríos se convertían en fuego, eran espejismos simplemente, veían árboles con frutas que destilaban aguas, y cuando iban a tomarlas se quemaban sus manos, y los demonios se burlaban de ellos. http://www.cfasanlorenzo.com/main/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=83&video_id=19
¡HASTA LA PRÓXIMA!
¿En qué creemos?
(Final del primer testimonio e inicio del segundo) De ahí DIOS nos permitió ir a otro lugar mucho peor que todos los del infierno, y vimos el Lago de Fuego, y a lado de este lago había otro lago más pequeño, donde había millones y millones de personas quemándose en aquel lugar, y allí las almas le clamaban, y le imploraban y le pedían misericordia a DIOS y le decían: "¡SEÑOR, sácame aunque sea un momento de este lugar!, dame la oportunidad de salir!!". Y el SEÑOR no podía hacer nada, porque su juicio está establecido, y en aquellos millones de personas DIOS nos permitió fijar nuestra mirada, en un hombre que se quedó sumergido hasta la mitad de su cuerpo, y el SEÑOR nos permitió conocer sus pensamientos, y aquel hombre se llamaba Marcos, y aquel hombre decía con sus pensamientos algo que nos ha asombrado y nos ha enseñado una lección objetiva de la vida eterna. Y aquel hombre me decía con sus pensamientos: "¡Yo daría lo que fuera por ser tú!, ¡yo daría lo que fuera por volver a la tierra aunque fuera un minuto! ¡Y no me importaría ser el hombre más miserable o más enfermo, o más odiado o más pobre de todos los hombres, daría lo que fuera por volver tan sólo un minuto a la tierra!". Y el SEÑOR JESÚS que estaba de mi mano, y que conocía sus pensamientos le dijo: "¿Marcos, para que quisieras volver a la tierra aunque fuera un minuto?". Y aquel hombre con una voz solloza, con una voz tormentosa le decía: "¡SEÑOR, yo daría lo que fuera por volver a la tierra tan sólo un minuto!, ¡tan sólo, tan sólo para arrepentirme! y ser salvo!". Y cuando el SEÑOR escuchó la voz de aquel hombre y sus palabras, de Sus llagas brotó sangre y de sus ojos cayeron lágrimas y el SEÑOR le dijo: "¡Marcos, es tarde para ti!, gusanos serán tu cama y gusanos te cubrirán". Y cuando el Señor le dijo aquellas palabras, aquel hombre se sumergió para siempre en aquel lugar.
Lamentablemente todas aquellas almas ya no tienen esperanza, pero tú y yo tenemos la oportunidad de arrepentirnos e ir al cielo con nuestro SEÑOR JESUCRISTO. Quiero dejarles con mi hermana para que continúe con el testimonio. Muchas gracias.
--- (Segundo testimonio) ---
DIOS les bendiga amados hermanos, vamos a la palabra de DIOS en Salmo 18 versículo 9: "Inclinó los cielos y descendió y habían densas tinieblas debajo de sus pies".
Cuando el SEÑOR tomó mi mano, yo me tomé de Él, y empezamos a descender por este túnel, y este túnel se hacía más y más oscuro, y más y más oscuro a tal punto que no se podía ver mi mano, la otra mano la llevaba tomada con Él, y en ese momento empezaron a pasar destellos, como algo oscuro, como algo que hacía ruido, y estas paredes aún no se podían ni palpar, por que eran tanto las tinieblas que había. Y empezamos a descender a una velocidad impresionante, y bajamos más, y pareciera como si el alma mía se estuviera desprendiendo de mi cuerpo y bajábamos más, cuando de un momento a otro de este lugar empieza a salir un olor putrefacto, de este lugar empieza a salir un olor como de carne podrida y cada vez era más fuerte ese olor, y de un momento a otro, mis oídos comienzan a escuchar millones y millones de voces, y estas voces clamaban y gemían y gemían y gemían. En ese momento miré al SEÑOR porque tuve miedo, porque tuve terror y le dije: "¿SEÑOR para donde nos llevas?, ¡ SEÑOR ten misericordia de mí, ten misericordia de mí!". Y el SEÑOR solamente me respondió: "Es necesario de que ustedes vean, es necesario que ustedes vean para que cuenten". Y empezamos a descender por este túnel, ese túnel que era en forma de cuerno y bajamos más y de un momento a otro llegamos a este lugar y nos suspendimos y comenzamos a mirar muchas tinieblas, como una cortina que se recoge, y empecé a mirar millones y millones de llamas, llamas que hervían y más y más estas voces agonizantes, más y más clamaban pero yo no había visto nada, y empecé a asustarme, y yo le preguntaba y le decía al SEÑOR: "Oh SEÑOR ten misericordia de mi!, oh SEÑOR ten misericordia de mi!, no me lleves a este lugar! , perdóname!". Porque en ese momento yo no me imaginaba que nos iba a mostrar el infierno, pensaba que ya había llegado el momento de rendirle cuentas, de estar delante de ÉL para entregar mi vida, y en ese momento empecé a temblar más, y empezamos a penetrar más estas tinieblas y empezamos a llegar más y más y de un momento a otro, estaba enfrente de una de ellas y estaba muy grande esta llama, era inmensa! http://www.cfasanlorenzo.com/main/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=83&video_id=19
¡HASTA LA PRÓXIMA!
¿En qué creemos?
(Continuación del segundo testimonio) ¡Y esta llama quemaba con una furia!, se escuchaba quemar, y aún oía millones de voces, pero no sabía en dónde estaban todas estas personas, y gritaban a una sola voz. Y empecé a mirar, y empezaba a mirar a mí alrededor, y solamente había llamas y más llamas. Y esta llama empezó a bajar, a bajar lentamente y empiezo a ver una mesa de madera, una mesa de madera a la que nada le hacía el fuego, que no la consumía, que no la quemaba, y sobre esta mesa habían unas botellas similares a las de cerveza, y se veían refrescantes pero no, estaban llenas de fuego, y sobre esto, se fue mi mirada y empecé a observar a un hombre, y este hombre estaba totalmente deshecho, su ropa estaba llena de quemaduras, su ropa estaba llena aún de lodo, tenía poca piel, ya no tenía ojos, ya no tenía boca, su cabello estaba totalmente caído y calcinado, este hombre, así, en esta condición me podía ver, me podía observar, por eso, es el alma la que piensa, la que razona, la que ve. Y este hombre viendo al SEÑOR SEÑOR inclina su mano huesuda y empieza a clamar diciéndole: "¡ SEÑOR ten misericordia de mí!, ¡ SEÑOR, ten misericordia de mí!, ¡esto duele!, ¡esto quema!, ¡ten misericordia de mí!, ¡sácame de este lugar!". Y el SEÑOR mirándolo, se conmovió, el SEÑOR sintió, y empecé a sentir en mi mano que había algo tibio, y observé mi mano, ¡había sangre!, sangre del SEÑOR derramándose, sangre del SEÑOR mirando a este hombre, lleno de llamas con sufrimiento, y en esto, este hombre cambia su mirada y se dirige, hacia esas botellas y su mano se dirige a la botella, y empieza a acercarla hacia él, y cuando hace el contacto de los huesos quemados con esta botella, empieza a salir humo, empieza a quemarse y él empieza a botar su cabeza hacia atrás y empieza a gritar de una manera como nunca he escuchado a una persona gritar, lo hacía con dolor , lo hacía con llanto, lo hacía gritando, y este hombre se lleva el vidrio a su boca a esos huesos que le quedaban y empieza a tomar esto, y eso no era algo refrescante, esto era ácido, su tórax estaba totalmente destruido, y se veía cómo caía este ácido, haciéndole daño, pero en su frente este hombre tenía un número taladrado era el 666, y en su pecho tenía una placa en un metal que nosotros no conocíamos, un metal que nada le sucedía, un metal al que nada le pasaba, ni los gusanos, ni aun la suciedad de este lugar podía hacerle efecto, estaba intacta, y habían unas letras, que nosotros no entendíamos, y el SEÑOR por su misericordia nos hizo entender lo que ahí decía: "Estoy aquí por borracho".
Este hombre estaba ahí por borracho, y cuando hacía esto, él gritaba, y le decía al SEÑOR que tuviera misericordia, pero la palabra de DIOS nos dice en 1 Corintios 6:10 que los borrachos no entran al reino de los cielos. En ese momento el SEÑOR jaló mi mano y empezamos a caminar mas allá y empecé a mirar a este hombre y de un momento a otro, empezó a proyectarse como en una película los últimos momentos de vida que tenía aquí en la tierra, y empecé a ver como en una pantalla gigante de televisión, los últimos segundos en la tierra de este hombre; Luis. Y este hombre estaba en un bar tomando, estaba en una mesa y las botellas alrededor de esta mesa y había gente, habían amigos, ¡pero yo sólo te digo una cosa mi amigo, el amigo más grande y el amigo más poderoso se llama JESUCRISTO!, que es el amigo fiel.
Y este hombre estaba ahí y empezó a tomar y ya estaban ebrios, y estaba el mejor amigo de él y él tomó una botella y la quebró y empezó a apuñalear a Luis con esta botella y ese hombre al ver a Luis tirado en el piso salió corriendo, pero Luis quedó ahí, quedó ahí y murió, murió desangrado pero lo más impresionante fue que murió sin el SEÑOR, y yo en medio de todo esto, de todas estas almas gritando, le pregunté a JESÚS: "¡Oh SEÑOR! por favor dime! ¿Este hombre te conoció?, ¿este hombre supo de TI? "¿este hombre sabía de la salvación?". Y el SEÑOR quebrantada Su voz me dijo: "Si, Lupe, él me conoció, él me aceptó como su único Salvador, más no me siguió". http://www.cfasanlorenzo.com/main/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=83&video_id=19
¡HASTA LA PRÓXIMA!
¿En qué creemos?
(Continuación del segundo testimonio) En ese momento, sentí más miedo, y este hombre más gritaba y decía: "¡SEÑOR me duele!, ¡me duele!, ¡ SEÑOR ten misericordia de mí, ten misericordia de mí!". Y en esos momentos este hombre más inclinaba su mano hacia ÉL, empezamos a caminar más y a alejarnos de esta llama, y esta llama empezó a también a caer lentamente, y a tapar a este hombre, y este hombre más gritaba: "¡Ten misericordia de mí, ten misericordia de mí!, pero solamente volvió a refundirse esta voz en medio de tantas, y empezamos a caminar con el SEÑOR, y empecé a mirar este lugar que era inmenso, era inmenso y era tenebroso, y empezamos a caminar más y más, y empecé a ver otra llama, y yo le dije al SEÑOR "¡ SEÑOR, yo ya no quiero ver esto!, ¡Por favor te pido perdón, te pido que me perdones pero yo ya no quiero ver!". Y cerré mis ojos, pero no importaba cómo tenía yo mis ojos, aunque los tuviera cerrados seguía viendo, y empezó a bajar lentamente esa llama, y empiezo a ver a una mujer, una mujer que estaba llena de lodo, y ese lodo estaba lleno de gusanos, esta mujer ya tenía poco cabello, y el poco cabello que le quedaba, estaba lleno de lodo, y esta mujer estaba llena de gusanos, y cuando vio al SEÑOR empezó a gritar: "¡ SEÑOR ten misericordia de mí!, ¡ SEÑOR ten misericordia de mí!, ¡perdóname!, ¡perdóname! ¡Mira, me duele!, ¡Ten misericordia de mí!, ¡Ten misericordia de mí, quítame estos gusanos!, ¡Quítame este tormento porque me duele, me duele!". Y el SEÑOR simplemente la miraba, pero en ese momento el SEÑOR tenía un dolor tan grande, porque aunque estábamos nosotros tomados de Su mano, podíamos sentir el dolor, podíamos palpar el dolor que sentía el corazón de DIOS, de JESÚS al ver esto, al ver las almas perdidas, quemándose en una llama por la eternidad. Y esta mujer que ya no tenía ojos, no tenía labios, podía ver, podía sentir, se le agudizaba más el dolor, y ella tenía un frasco en sus manos, y su contenido era un ácido, y ella decía que era un perfume, pero yo veía un ácido que cuando se lo aplicaba, cuando se lo untaba en el cuerpo le quemaba, pero ella seguía aplicándose esto, ella decía que era un gran perfume, yo, simplemente miraba ese tarro, ella decía que en su cuello tenía unos collares, yo le veía unas serpientes, ella decía que en su mano tenía unas pulseras muy lujosas, yo simplemente le veía unos gusanos como de 25 centímetros taladrando y taladrando sus huesos, esta mujer decía que eso era todo lo que tenía, sus joyas, y yo le veía escorpiones por todo su cuerpo, gusanos por todo su cuerpo, y esa placa, que toda la gente en el infierno la tenía, decía, estoy aquí por robar, esta mujer estaba en ese lugar por robar, no le importaba. Y el SEÑOR le dijo: "¿Magdalena, porque estás en este lugar?". Y esta mujer contestó: "A mí no me importaba robar, a mí no me importaba quitarle a nadie, a mí lo que me importaba; era sólo tener mis joyas, sólo tener los perfumes más caros, sólo lucir bien sin importar a quién robar".
En ese momento yo miraba, porque estaba tomada de la mano de CRISTO, y empecé a mirar más a esa mujer, y los gusanos traspasaban de un lado a otro todo su cuerpo, y esta mujer empezó a girar como buscando algo. Y yo le pregunté al SEÑOR nuevamente: “¿SEÑOR esta persona te conocía?". Y el SEÑOR dijo: "Si, ella me conocía". Y esta mujer empezó a girar y decía: " SEÑOR, ¿dónde está aquella mujer que me hablaba de ti?, ¿dónde está? Llevo 15 años en el infierno". Decía esta mujer, porque ellos en el infierno se acuerdan de todo. Y esta mujer decía: "¿en dónde está que no la veo? ¿En dónde está?". Sabiendo que no podía girar tan sólo un poco porque toda su piel se quedaba en ese lugar, pero giraba y daba vueltas, con la mirada de su alma, porque no tenía ojos, ella buscaba y trataba de mirar en cuál llama podía estar esa mujer que un día le hablara de DIOS. Y el SEÑOR le dijo: "No, no Magdalena, ella no está aquí, esa mujer que te hablaba de Mí, está conmigo en el Reino de los Cielos".
Cuando esa mujer escuchó esto, se dejó hundir más y más en tortura y más la llama le quemaba, pero en el letrero también decía que estaba por ladrona. Quiero que vayamos a la palabra de DIOS en Isaías 3:24 que dice: “En lugar de perfumes aromáticos vendrá hediondez, y cuerda en lugar de cinturón, y cabeza rapada en lugar de la compostura del cabello, y en lugar de ropa de gala, seguimientos de cilicio, quemadura en vez de hermosura".http://www.cfasanlorenzo.com/main/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=83&video_id=19
¡HASTA LA PRÓXIMA!
¿En qué creemos?
(Continuación del segundo testimonio e inicio del tercero) Seguimos con el SEÑOR caminando y de un momento a otro empiezo a ver una columna muy grande, llena de gusanos y alrededor de esta columna, había un tobogán de lata al rojo vivo, y sobre esta columna había un letrero que estaba iluminado, y llamaba la atención de todo sitio donde uno lo viera, este letrero decía: "Bienvenidos los mentirosos y bienvenidos los chismosos". Al terminar este tobogán había una lagunita que hervía, parecía azufre hirviendo, en este momento cayó una persona totalmente desnuda y se deslizó por todo el tobogán, y mientras que se deslizaba su piel se quedaba en esta lata y cuando llegó a esta lagunita, empezó a hinchársele tanto la lengua que explotaba y automáticamente ya estaban ahí los gusanos para hacer su tormento en ella. Dice la palabra de DIOS, en el Salmo 73 versículos 18 y 19 "Ciertamente los has puesto en deslizaderos, en asolamiento los harás caer. Cómo han sido asolados de repente, perecieron, se consumieron de terror".
En ese momento salimos de ahí. Yo solamente te quiero decir algo, el infierno y el cielo, es un mundo espiritual más real que el mundo físico, es aquí donde tú decides para dónde te quieres ir, si a una eternidad con CRISTO o al infierno. EL SEÑOR en todo el transcurso nos decía: "Sin santidad nadie me verá, sin santidad nadie me verá".
Por eso yo te digo, sin santidad tú no puedes ver al SEÑOR.
--- (Tercer testimonio) ---
Vamos a la palabra del SEÑOR, en el evangelio de Mateo capítulo 10 versículo 28 "Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar, temed más bien a aquél que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno".
En el mismo instante que una persona muere y va al infierno adquiere un cuerpo de muerte para condenación eterna.
En el momento en el que el SEÑOR JESÚS tomó mi mano, empezamos a descender por un túnel muy oscuro y muy profundo, que conducía al centro de la tierra, llegamos a un lugar donde había varias puertas para entrar allí, una de aquellas puertas se abrió y entramos con el SEÑOR, el SEÑOR me tenía de su mano, no lo podía soltar, porque sabía que si lo soltaba en ese momento, me podía quedar en aquel lugar, empezamos a entrar por aquella puerta, y lo primero que vi fue una pared inmensa, donde se veían una gran cantidad de personas, colgadas de sus cráneos con ganchos, y de sus manos con unos grilletes que los sostenían a aquella pared, empecé a ver cantidad de llamas y llamas y llamas, en donde solamente se veían personas y más personas, el SEÑOR por su misericordia nos colocamos enfrente de una de aquellas llamas y esta llama empezó a bajar lentamente y empecé a ver a una persona, esta persona cuando habló me di cuenta que era un hombre, este hombre tenía en su cuerpo una vestidura sacerdotal, totalmente destrozada y sucia, en medio de aquella vestidura recorrían gusanos todo su cuerpo, su cuerpo se veía destrozado, se veía acabado completamente por el fuego, sus ojos estaban totalmente desorbitados, su carne se caía al piso y volvía y se le pegaba a sus huesos, sus huesos ya quemados, esqueléticos, este hombre cuando vio al SEÑOR, le empezó a decir: "¡ SEÑOR ten misericordia de mí!, ¡sácame de este lugar aunque sea un instante, aunque sea un minuto¡". Este hombre tenía una placa en su pecho que decía: "Estoy aquí por ladrón". Cuando el SEÑOR se le acercó, le dijo: "¿Como te llamas?”. Y él le dijo: "Andrés, yo me llamo Andrés SEÑOR ", el Señor le dijo: "¿Hace cuánto tiempo que estás aquí?". Él le dijo: " SEÑOR, hace mucho tiempo que estoy aquí". Y él empezó a contar su historia y él decía que en la iglesia católica que él servía, él recogía los diezmos de aquella iglesia y reunía despensas para los pobres y él se las robaba, y el SEÑOR JESÚS con esa mirada tan tierna y tan grande le dijo: "Andrés, alguna vez te predicaron la palabra?", y él dijo: "¡Sí SEÑOR, una mujer cristiana fue a mi iglesia católica, y me predicó la palabra de DIOS, pero yo no quise aceptar, yo no quise creer, pero ahora si creo, ahora si sé que esto es verdad, SEÑOR, sácame de aquí aunque sea un momento!". E igualmente los gusanos recorrían todo su cuerpo, entraban por sus ojos, salían por la nariz, entraban por su oídos y salían por su boca, y él trataba de despegar sus manos de aquella pared y trataba de quitárselos pero, él no podía quitárselos, y este hombre gritaba tan terriblemente y le pedía misericordia a DIOS, y le decía una y otra vez que por favor lo sacara de aquél lugar, lo más importante de este hombre era que habían alrededor de él unos demonios, que le asaeteaban todo su cuerpo, y los destruían, estos demonios eran muy parecidos a unos muñecos que hay aquí en la tierra, que se llaman "los jordanos".http://www.cfasanlorenzo.com/main/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=83&video_id=19
¡HASTA LA PRÓXIMA!
¿En qué creemos?
(Continuación del tercer testimonio) Estos muñecos en el infierno ya no eran muñecos ni se veían tan tiernos, sino eran demonios en su escancia, eran de un metro más o menos, tenían los dientes filudos y escurrían sangre por su boca, sus ojos eran totalmente rojos y asaeteaban con una furia a este hombre y a todas las almas que estaban ahí. Cuando yo vi esto le dije el SEÑOR: "¿SEÑOR, cómo es posible que haya un muñeco en la tierra igual a este demonio que hay aquí en el infierno?". El SEÑOR me dijo que éste, era un espíritu de tristeza, y seguí tomada de la mano del SEÑOR por aquel lugar, mirando tantas almas y tantas personas que extendían sus manos huesudas hacia ÉL y le pedían misericordia, cuando caminábamos se hacía un piso en aquel lugar, porque era un fango totalmente por donde íbamos, de un momento a otro fije mi mirada en una mujer que empezó a gritar apenas vio al SEÑOR en aquel lugar. Esta mujer gritaba terriblemente y extendía sus manos y le decía: “¡SEÑOR, ten misericordia de mí!, ¡sácame de este lugar!, ¡aunque sea un segundo SEÑOR!". Esta mujer estaba totalmente desnuda, todo su cuerpo estaba lleno de barro, su cabello estaba sucio, y en medio de su cuerpo subían y bajaban gusanos, y ella con su mano se los quitaba, pero donde se los quitaba se le multiplicaban aún más, eran unos gusanos de 15 a 20 centímetros, dice la palabra del Señor en Marcos 9:44 "Donde el gusano de ellos nunca muere y el fuego nunca se apaga". Allí pudimos ver esta escena, cómo los gusanos comían sus carnes con violencia, y esta mujer gritaba terriblemente y tenía una placa en su pecho incrustada, el fuego no la quemaba, el fuego no la derretía, y esta placa decía: "Estoy aquí por fornicaria". Igualmente esta mujer aquí tenía que fornicar en el infierno, y tenía que hacerlo con una serpiente gruesísima con unos punzones hacia afuera de unos 15 a 20 centímetros, se le penetraba por su parte baja y le subía hasta el cuello, esta mujer cuando la serpiente entraba gritaba terriblemente, y era cuando más pedía misericordia y le pedía a JESÚS que la sacara de allí y esta mujer decía: "¡ SEÑOR, estoy aquí por fornicaria, hace 7 años que estoy en este lugar, morí de sida, tenía 6 amantes, y estoy aquí por fornicaria!". Y tenía que hacerlo una y otra vez, una y otra vez, no tenía descanso, ni de día ni de noche, esta mujer trataba de extender sus manos esqueléticas hacia el SEÑOR. Y el SEÑOR lo único que le dijo fué: "¡Blanca, es tarde para ti!, gusanos serán tu cama y gusanos te cubrirán". Cuando el SEÑOR pronunció estas palabras, una cobija de fuego la cubrió y ya no la volví a ver más. Seguíamos por aquel lugar caminando y mirando a miles y miles de personas, de jóvenes y ancianos que estaban en aquel lugar de sufrimiento y de tormento y llegamos a un lugar donde se veía como una piscina de fuego, y habían miles de hombres y mujeres allí, tenían en su pecho un letrero que decía: "Estoy aquí por no diezmar y estoy aquí por no ofrendar". ¡Cuando yo vi esto le dije: " SEÑOR, cómo es posible que hayan personas por esto en este lugar!". El SEÑOR me dijo: "Sí, lo que pasa es que estas personas pensaron que el diezmo y la ofrenda no eran importantes, cuando mi palabra lo muestra como un mandamiento". En el libro de Malaquías capítulo 3 versículo 8 y 9 que dice: "¿Robará el hombre a DIOS?, pues vosotros me habéis robado, y dijisteis: ¿en qué te hemos robado?, en vuestros diezmos y ofrendas malditos sois con maldición, porque vosotros la nación toda me habéis robado". El SEÑOR también me decía que cuando su pueblo retenía los diezmos la obra se estancaba y no se podía predicar más la palabra. Y había miles de hombres y mujeres ahí que sufrían, yo creo que mil veces más que las personas que estaban allí, porque ellos conocieron de la palabra de DIOS.
Seguíamos caminando con el SEÑOR, el SEÑOR me permitió ver a un hombre, a este hombre sólo lo podía ver de su cintura para arriba y empecé a tener una visión de como él había muerto. Empecé a ver a Rogelio en un carro, una persona se le acercó y le habló la palabra de DIOS y le regaló un Nuevo Testamento, y él como si nada, siguió por su camino, sin saber que a unos pocos minutos de su viaje su carro se iba a volcar por un abismo y Rogelio tendría que morir, este Nuevo Testamento se le abrió en el libro de Apocalipsis 21:8 donde dice: “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos, tendrán su parte en el lago de fuego que arde con fuego y azufre que es la muerte segunda".http://www.cfasanlorenzo.com/main/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=83&video_id=19
¡HASTA LA PRÓXIMA!
¿En qué creemos?
(Continuación del tercer testimonio e inicio del cuarto) En el momento que Rogelio leyó este versículo Rogelio murió y llegó al infierno, este hombre hacía un mes que estaba en este lugar, aún tenía carne en su rostro, pero igualmente sufría como muchos de los que están ahí, este hombre de pronto no sabía el por qué estaba allí, pero yo creo que fue la única y la última oportunidad, que este hombre tuvo para aceptar al SEÑOR, así como muchos han tenido la oportunidad de aceptarlo. En este día te invito a que abras tu corazón a JESÚS, que ÉL es el camino la verdad y la vida, y que por medio de ÉL solamente podemos ir al Reino de los Cielos, y que el SEÑOR JESÚS también nos pide que sigamos su camino en santidad y honor.
Que el SEÑOR te bendiga.
--- (Cuarto testimonio) ---
DIOS les bendiga hermanos, en el momento en el que el SEÑOR me tomó de su mano, pude ver que estaba parada sobre una roca, mire atrás y vi que había un ángel tras nosotros, y comenzamos a descender en ese túnel oscuro a una velocidad indescriptible y en una trampa del camino yo volteé a mirar y vi que ese ángel ya no estaba, me llené de mucho más temor y miré al SEÑOR y le dije: " SEÑOR ¿dónde está el ángel?, ¿Por qué no viene tras nosotros?" y ÉL me dijo: "Es que él no puede entrar a donde tú y yo vamos". Continuamos descendiendo y nos detuvimos en un lugar como cuando se detiene un ascensor y se abrieron varios túneles y tomamos por aquel del que les hablaba mi hermana Sandra, en donde la gente estaba tomada de grilletes en sus manos, en donde estaban colgados de sus cráneos y vi que era una pared interminable, había millones y millones de personas que tenían gusanos que caminaban por todo su cuerpo, pero vi enfrente y vi que había una pared exactamente igual, yo dije: "¡ SEÑOR, hay tantas personas en este lugar!" Y vino a mi mente una palabra que para entonces no conocía, y el SEÑOR me dijo: "Es que el Sol, es insaciable, el infierno es insaciable". Y salimos del túnel y llegamos a aquel lugar al que llamamos "Valle da Pailas (calderos)". Estas pailas estaban rebosando de un lodo que hervía y comenzamos a acercarnos a una de ellas, y a la primera persona que pude ver de cerca fue a una mujer. El SEÑOR fijó su mirada en ella, mientras que ella subía y bajaba en ese lodo que hervía, pero cuando ÉL fijó su mirada ella se quedó suspendida como hasta la cintura, y el SEÑOR la miró y le dijo: "¿Mujer, cómo te llamas?". Y ella le dijo: "Me llamo Rubiola". Yo veía que esta mujer tenía su cabello lleno totalmente de aquel lodo que hervía, carne colgaba de sus huesos ya ennegrecidos por el fuego, entraban gusanos por las cuencas de sus ojos, salían por su boca, entraban por su nariz, salían de sus oídos y por donde no podían entrar, sencillamente abrían un hueco, ¡le causaban tal dolor!, esta mujer miraba desesperadamente al SEÑOR y le decía: “¡JESÚS, ten misericordia de mí! ¡Sácame de este lugar!, ¡ten misericordia de mí!, ¡yo ya no puedo más!, ¡que pare ya SEÑOR, yo ya no puedo más!, ¡ten misericordia de mí!". El SEÑOR le preguntó a esta mujer por qué estaba ahí. Ella le dijo: " SEÑOR, estoy aquí por vanidad". Y eso mismo era lo que decía aquella placa que tenía incrustada en su pecho, ella decía que tenía en su mano un frasco, yo miraba un tarro común y corriente, ella veía un perfume lujoso, y ella tenía que tomarlo y aplicar ese ácido que hervía, en todo su cuerpo, y el momento en que lo hacía toda su carne se derretía y gritaba desesperadamente y decía: "JESÚS! ya no puedo más!, ten misericordia de mí!, sácame de aquí aunque sea un segundo!, ten misericordia de mí!".
Yo no estoy diciendo que es pecado aplicarse un perfume. El SEÑOR nos dijo que esta mujer estaba ahí por su perfume, la palabra de DIOS nos dice en Deuteronomio 5:7 "No tendrás Dioses ajenos delante de mí, dice El SEÑOR ", esta mujer estaba allí porque puso en primer lugar su vanidad. Porque lo primero en su vida eran sus perfumes, su arreglo personal, pero JESÚS es Rey de Reyes y SEÑOR de Señores, ÉL debe ser el primero, el segundo, el tercero en tu vida, por eso, es que esta mujer estaba allí, por haber puesto en primer lugar su vanidad. http://www.cfasanlorenzo.com/main/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=83&video_id=19
¡HASTA LA PRÓXIMA!
¿En qué creemos?
(Continuación del cuarto testimonio) El SEÑOR la miró con tristeza y le dijo: “Rubiola, es tarde para ti; gusanos serán tu cama y gusanos te cubrirán". En esos momentos se levantó una cobija de fuego que la cubrió totalmente, mientras que se consumía en aquella paila, gimiendo desesperadamente de dolor.
Nos fuimos alejando de aquel lugar y comenzamos a acercarnos a unas puertas gigantescas, que a medida que nos acercábamos se fueron abriendo, en el momento que estuvimos adentro, pudimos ver que era una caverna gigantesca y vimos hacia lo alto, luces de colores que se movían, vimos como una cámara de humo y de repente como que empezamos a escuchar música: salsa, ballenato, rock y toda esta música que se escucha regularmente en las emisoras. De repente, el SEÑOR que es todo poderoso, hizo un movimiento de su mano y vimos millones y millones de personas que estaban colgadas con grilletes en sus manos, que estaban brincando desenfrenadamente sobre el fuego, y el SEÑOR nos mira y nos dice: "Miren, esta es la paga para los bailadores". Ellos tenían que brincar sin poder detenerse un segundo. Si sonaba salsa, tenían que brincar al son de la salsa, si sonaba rock tenían que brincar al son del rock. Pero lo peor de todo no era eso, no era que no podían detenerse, lo peor de todo era que sus zapatos no eran normales, tenían unos clavos de aproximadamente 15 centímetros de largo, que estaban atravesados hacia arriba, y tenían que brincar y brincar sin poder detenerse un segundo, aquellos que querían detenerse venían demonios con lanzas y se las enterraban y les maldecían y les decían: "¡Alábalo porque éste es su reino, alábalo, alábalo, no puedes detenerte, tienes que alabarlo, tienes que brincar, tienes que bailar, no puedes detenerte un segundo!". Lo peor de todo en este lugar, ¿sabes que es?, es que la mayoría de las personas que estaban ahí, habían sido cristianos que habían muerto en una discoteca, muchas personas se preguntan y dicen: "Pero dónde dice la Biblia que es malo bailar?" En Santiago 4:4 nos dice la palabra: "Oh! Almas adúlteras ¿no sabéis que la amistad con el mundo es enemistad contra DIOS?, cualquiera pues que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de DIOS". Y en 1 Juan capítulo 2 versículos del 15 al 17 nos dice: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo, si alguno ama al mundo, el amor del PDRE no está en él, porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida no provienen del PADRE sino del mundo, y el mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de DIOS permanece para siempre". Recuerda que el mundo pasa, esto se acaba, pero el que hace la voluntad de DIOS permanece para siempre, y amigo hermano, al salir de este lugar vimos unas como pasarelas, que eran las que dividían el infierno como en secciones de sufrimiento, luego vimos sobre ellas a un espíritu, en la misma forma de un muñeco que hemos visto sobre la tierra, aquí es llamado duende, trol o gnomo. Tiene el pelo de colores, tiene cara de viejo y cuerpo de niño, no tiene sexo y además sus ojos destellan maldad. Y el SEÑOR nos mostraba que este espíritu es un espíritu de lascivia, y él tenía una lanza en sus manos y modelaba sobre aquella pasarela como cualquier reina, como cualquier modelo, y a su paso enterraba la lanza en aquellas personas que se hallaban abajo de él, y les maldecía y les decía: "Acuérdate el día que pasaste por una iglesia cristiana y no quisiste entrar, acuérdate del día que te predicaron y no quisiste escuchar, acuérdate del día que te entregaron un tratado y tú lo tiraste". Y ellos trataban de taparse lo que les quedaba de oídos y le decían: "¡Cállate!, ¡Cállate! ¡No me digas más!, ¡No quiero saber más!, ¡Cállate!". Pero ellos se gozaban, ellos se deleitaban en su dolor.
Continuamos caminando con el SEÑOR, y mientras la gente gritaba y gemía pidiendo misericordia, escuchamos a un hombre que clamaba aún más fuerte que todos los que se hallaban ahí, y este hombre comenzó a clamar diciendo: "¡PADRE!, ¡PADRE ten misericordia de mí!". El SEÑOR no iba a detenerse con este hombre, pero cuando le llamo PADRE, ÉL se estremeció y lo volteó a mirar y le dijo: "¿Padre?, ¿tú me llamas Padre?, ¡no!, yo no soy tu Padre, ni tú eres mi hijo, porque si fueras mi hijo estarías conmigo en el Reino de los Cielos, vosotros sois hijos de vuestro padre el diablo". En ese momento se levantó una cobija de fuego y lo cubrió totalmente. http://www.cfasanlorenzo.com/main/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=83&video_id=19
¡HASTA LA PRÓXIMA!
¿En qué creemos?
(Continuación del cuarto testimonio e inicio del quinto) Y el SEÑOR nos contaba la historia de este hombre, y nos decía que él le llamaba Padre porque él le había conocido, que era un hombre que había asistido a la iglesia, al cual le había hablado por su palabra, al que le había dado mil promesas (sic). Y nosotros le dijimos: "¡¿SEÑOR pero entonces que pasaba?!". El SEÑOR nos dijo: "Es que él, vivía una vida doble, era uno en su casa y otro en la iglesia, él decía: Bueno, pues como aquí cerca no vive ni el pastor, ni ningún hermano, yo puedo hacer lo que quiera".
Pero se le olvidó que los ojos de DIOS están puestos sobre nuestros caminos, y que nadie puede burlar al SEÑOR. La palabra de DIOS nos dice: "No os engañéis, DIOS no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembrare eso mismo segará".
Este hombre estaba sufriendo mil veces más que cualquier persona en el infierno, estaba pagando una doble condenación, la condenación por su pecado, y la condenación por haber creído que al SEÑOR se le pueda burlar.
El pueblo hoy en día se ha acostumbrado a jerarquizar el pecado, acostumbramos a decir, que es más pecador, el ladrón y el violador, el homosexual, que el mentiroso y que el chismoso, pero ante los ojos de DIOS, estos pecados pesan lo mismo. Y la Biblia nos dice, la palabra de DIOS nos dice que la paga del pecado es muerte, que el alma que pecare, esa morirá.
Amigo hermano, yo te invito hoy que JESÚS está extendiendo su mano, está extendiendo su misericordia en tu vida, a que te arrepientas, la palabra de DIOS nos dice que el que se arrepiente y que se aparta de su pecado alcanzará misericordia. Y es mejor creer ahora, que esperar para comprobar después.
DIOS te bendiga.
--- (Quinto testimonio) ---
La palabra de DIOS dice en el libro de Romanos 6:23 "Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de DIOS es vida eterna en Cristo JESÚS, SEÑOR nuestro".
Cuando descendimos a aquel lugar comencé a experimentar el dolor y el sufrimiento de lo que es la muerte, y estaba muy asustado por lo que estaba viendo. Comencé a darme cuenta que había muchas personas ahí, y cada uno gritaba y gemía. Veíamos cómo hacia lo lejos se veían unas tinieblas, pero el SEÑOR con su presencia, comenzó a disipar estas tinieblas en aquel lugar, cuando seguimos caminando y escuchábamos los gritos y lamentos de miles y miles de personas que gritaban al unísono y pedían que el SEÑOR los sacase de aquel lugar, en ese momento comenzamos a darnos cuenta de que había muchas personas ahí, comenzamos a sentir un gran dolor porque veíamos que el SEÑOR también sufría cada vez que veía a estas personas. Muchos le gritaban y le decían: "¡SEÑOR!, ¡permítenos salir aunque sea un segundo, un instante de este lugar!, ¡permíteme salir!". Muchas veces el SEÑOR les decía y les preguntaba: "¿Pero para qué quieres salir de este lugar?" y ellos decían: "¡Porque quiero ser salvo!, ¡porque quiero arrepentirme y ser salvo!".¡Pero ya era tarde para ellos, y querido hermano que me escuchas, recuerda algo, la oportunidad es para ti y para mí, ahora es cuando nosotros debemos decidir para dónde queremos ir, a un lugar eterno de salvación o a un lugar eterno de condenación!
Comenzamos a caminar y me di cuenta cómo se hacía un piso debajo de nuestros pies y cuando ya pasábamos este piso se caía, y un fango que hervía y hervía y un fuego que salía de ese fango y un olor que despedía muy profundo que empezaba a trastornar nuestro cuerpo, nos causaba náuseas el sentir este olor, y el grito de muchas personas, de muchos lamentos de muchas personas, (sic) hacia lo lejos comencé a darme cuenta cómo un hombre se suspendía, estaba a la altura de su cintura y cuando sacaba sus manos cómo se caía la piel de sus huesos y dentro de él, se veía un humo gris, y mis compañeros y yo le preguntamos ¿qué es ese humo gris? que se ve dentro del cuerpo de ellos. Y el SEÑOR nos decía: "Ese humo gris es su alma, que ha quedado atrapada en un cuerpo de pecado". Como lo dice Apocalipsis 14:11 "Que el humo de sus tormentos sube por los siglos de los siglos y no tienen reposo ni de día ni de noche".http://www.cfasanlorenzo.com/main/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=83&video_id=19
¡HASTA LA PRÓXIMA!
(Continuación del quinto testimonio) En aquel lugar comenzamos a darnos cuenta de muchas cosas que habíamos ignorado durante mucho tiempo aquí de la tierra. Que aquí es donde sabemos a dónde vamos a ir; a un lugar eterno de salvación o de condenación. Seguimos caminando tomados de la mano del SEÑOR y nos dimos cuenta que el infierno está dividido en diferentes secciones de sufrimientos. Y fuimos a un lugar en donde había muchas mazmorras. Y veíamos a unas almas que estaban en ese lugar atormentadas por unas clases de demonios, y estos demonios atormentaban a estas personas y ahí se burlaban de ellas y le decían: "¡Maldito ahora sí alaba a satanás, alábalo, ahora sí, sírvele como le servías en la tierra!". Y ellos sufrían porque aún el castigo, los gusanos, el fuego que los consumía, un ácido que les consumía toda su piel allí los atormentaba.
Comenzamos a ver en una de estas mazmorras a dos jóvenes, dos jóvenes que estaban allí y tenían en sus manos unas dagas y comenzaban a puñalearse y el uno al otro se decían palabras, y se maltrataban y se injuriaban de una forma, y se decían: "Maldito! por tu culpa yo estoy en este lugar!, ¡Porque tú hiciste que yo llegase a este lugar de tormento!, ¡Porque tú cegaste mi vida! ¡Y no me permitiste conocer al SEÑOR!, ¡No me permitiste recibirlo, porque muchas veces cuando tuve la oportunidad, tú me decías que no, y por eso ahora yo estoy en este lugar de tormento!, ¡Atormentado de día y de noche!". En ese momento comenzamos a ver una visión de la revelación que el SEÑOR nos estaba dando y comenzamos a ver a estos dos jóvenes cómo un día estaban divirtiéndose en una taberna, y en un momento que tuvieron de embriaguez comenzaron a discutir y tenían una disputa, una contienda ahí entre ellos, uno sacó una botella y el otro sacó una navaja, y comenzaron a pelear en ese momento y comenzaron a luchar, cuando en ese momento comenzaron a puñalearse el uno al otro hasta que acabaron con sus vidas, y esa misma escena que vivieron allí en la tierra la tenían que estar repitiendo allí en aquel lugar, y lo terrible que aún venía un recuerdo a ellos que aquí en la tierra ellos se conocían y se estimaban como dos amigos, como dos personas que se habían conocido desde muy niños y se habían estimado como hermanos. Pero déjame decirte amigo y hermano, que amigo sólo hay uno y se llama JESÚS de Nazaret, ese amigo verdadero, ese amigo fiel, que realmente está en todos los momentos, caminamos con el SEÑOR y comenzamos a notar, allí en aquellas mazmorras a una mujer que está allí revolcándose en un fango, su cabello todo desordenado, una serpiente se enrollaba en su cuerpo y comenzaba a introducirse por sus partes bajas y tenían una relación. Allí las personas, los hombres y las mujeres que se deleitan en la fornicación, que viven la fornicación aquí en la tierra, también en el infierno la van a vivir, pero allí van a hacerlo con serpientes; esa serpiente tenía unos punzones como de unos 15 centímetros de largo y entraban por su cuerpo y comenzaba a destruir todo su cuerpo, en ese momento, y comenzábamos a escuchar cómo ella gritaba y gemía de dolor, le decía al SEÑOR: "¡ SEÑOR que pare ya! , no quiero más este sufrimiento!, ¡no quiero más este sufrimiento que pare ya! ¡Por favor! ". Y veíamos cómo esa serpiente se introducía y destruía todo su cuerpo, y gritaba y se lamentaba: "Ya no lo vuelvo a hacer!, ¡ya no quiero mas! ¡Que pare! ¡Que pare por favor!, ¡ya no quiero más!". En ese momento nosotros tapamos aún nuestros oídos, pero no podíamos dejar de oír lo que ella decía y gritaba, y tapábamos aún más nuestros oídos y no queríamos seguir escuchando ni viendo y le decíamos al SEÑOR: "¡ SEÑOR ya no más!". Pero el SEÑOR nos decía: "Es necesario que veas para que cuentes a mi pueblo, porque mi pueblo, porque mi pueblo está siendo destruido, porque mi pueblo está ignorando la verdadera salvación, el verdadero camino hacia la salvación".
Seguimos caminando y hacia lo lejos comenzamos a ver un valle gigantesco, un mar inmenso, un lago gigantesco allí, pero de dolor, de sufrimiento, de una lava que hervía con hervor de fuego como dice la Palabra de DIOS, y cómo allí miles y miles de personas que sacaban sus manos, y aún había muchos demonios que sobrevolaban este lago y los hundían con unas lanzas en forma de "S", y les decían y se burlaban de ellos, les decían: "¡Maldito!, ¡ahora si!, ¡alaba a satanás!, ¡ahora si! ¡Alábalo!, ¡ahora sí sírvele como le servías en la tierra!". http://www.cfasanlorenzo.com/main/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=83&video_id=19
¡HASTA LA PRÓXIMA!
¿En qué creemos?
(Final del quinto testimonio e inicio del sexto) Y podíamos ver muchas personas allí y veíamos muchas escenas de personas, pero aun así nosotros nos sentíamos atemorizados, nos tomábamos de las manos, porque nosotros sentíamos que si nos soltábamos de la mano del SEÑOR nos podíamos quedar en aquel lugar, nosotros estábamos asustados y atemorizados por lo que estábamos sintiendo en ese momento, y vimos hacia lo lejos a un hombre que estaba suspendido en la mitad de aquel lago, y a este hombre se le veía en su rostro un dolor, además del sufrimiento que sentía; había dos demonios que sobrevolaban su cuerpo, estos dos demonios tomaban y punzaban su cuerpo y llegaban y le sumergían las lanzas y sacaban sus costillas, y estos dos demonios se burlaban de él y reían, y él sentía, y el SEÑOR nos mostraba a ese hombre con ese sufrimiento que sentía, pero dentro de él había un sufrimiento como el del rico de la historia, allí él también estaba atormentado por el recuerdo de que su familia podía llegar también a aquel lugar de tormento, que su familia podía estar allí también, y que tuvo la oportunidad de haberles hablado pero que nunca se preocupó por darles un mensaje de salvación para que no llegaran a este lugar de tormento, allí él se recordaba que había habido una oportunidad para todos ellos, y que él había sido una persona importante para llevar este mensaje pero ignoró esto, y estaba preocupado en aquel lugar por sus hijos y por su esposa, eso lo atormentaba y aún estos demonios venían y le amputaban sus brazos y él caía en este fango, caía en este fango que hervía con fuego de azufre, que hervía y él se revolcaba del dolor porque este fango le quemaba toda su carne, comenzaba a desprenderse su carne y se consumía en este fango y comenzaba a quedar un cuerpo cadavérico, y él comenzaba a salir, y comenzaba a retorcerse como una serpiente para poder salir de allí, y venían los demonios y lo hundían y lo metían más hacia este fango.
Después de esto comenzamos a ver hacia lo lejos una serie de demonios que estaban allí, y vi algo que me cautivaba y me di cuenta que uno de estos demonios estaba sin un ala y le preguntamos (sic) al SEÑOR: "¿SEÑOR, por qué a este demonio le falta un ala?". El SEÑOR nos decía: "este demonio fue lanzado para un propósito en la tierra, pero este demonio no cumplió su cometido y así fue lanzado nuevamente al infierno por un siervo de DIOS y satanás vino y lo castigó y fue quitada y amputada esa ala". En ese momento entendimos y comprendimos que nosotros tenemos poder y autoridad para echar fuera demonios, para echar fuera toda potestad, todo principado. Querido amigo que me escuchas, este testimonio no es para condenación sino para salvación, para que te des cuenta en qué condición tú estás delante de DIOS para salvación y no para condenación, querido amigo por favor en este momento, coloca tu corazón delante de DIOS y presenta tus pecados, para que si llegase a venir en este momento el SEÑOR, tú te vayas con ÉL, y no te vayas a este lugar de tormento, porque allí es el llanto y el crujir de dientes, allí es cuando vamos a entender verdaderamente por qué DIOS pagó un precio en la Cruz del Calvario. Allí había muchas personas condenadas y aun ignorando que ellos habían sido condenados por una serie de pecados que ellos creían que no eran pecados. Querido amigo, ¡examínate!, ¡examínate!, no creas que la mentira, el robo, la vanidad, todo esto no es pecado delante de DIOS, ¡arrepiéntete hermano!, querido amigo que me escuchas, yo te doy este mensaje para que te arrepientas y busques aún más al SEÑOR.
--- (Sexto testimonio) ---
Salmo 62:12 dice: "Y tuya oh SEÑOR es la misericordia porque TÚ pagas a cada uno conforme a su obra".
En aquella mañana cuando el SEÑOR nos visitó en el cuarto donde nos encontrábamos y me tomó de la mano y comenzamos a descender con mis hermanos, mi vida estaba completamente llena de temor, sentía algo que no puedo describir, solamente sabía que no podía soltarme de la mano de mi Salvador, que ÉL era mi vida y mi luz, que mi esperanza estaba únicamente en ÉL, porque si no era así yo podía quedarme en aquel lugar. Jamás pensé ir a aquel lugar, a conocer el infierno, además porque no creía que existiera, siempre pensé, aun siendo cristiana equivocadamente que podía ir a un purgatorio, sin embargo DIOS mostró a mi vida esta realidad, en aquel momento cuando llegamos al infierno, sólo sé que este lugar tembló y que todos los demonios salieron a esconderse porque no había ninguno que pudiera resistir la presencia de JESÚS. http://www.cfasanlorenzo.com/main/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=83&video_id=19
¡HASTA LA PRÓXIMA!
¿En qué creemos?
(Continuación del sexto testimonio) Escuchamos por un momento que todas las almas aumentaron su clamor porque todas conocían que en ese día estaba JESÚS de Nazaret, todos sabían que ÉL era el único que podría tal vez sacarlos de ese lugar, tenían esa esperanza, aunque realmente no fuera cierta.
Y fué así como comenzamos a caminar de la mano de JESÚS, y llegamos a la sección de los fornicarios. Allí JESÚS fijó su mirada sobre una mujer, esta mujer estaba totalmente sumergida en el fuego, pero cuando JESÚS le miró comenzó a salir del fuego, aunque su sufrimiento no paraba; nosotros comenzamos a ver a aquella mujer completamente desnuda, podíamos ver cada una de sus características físicas, su cuerpo estaba completamente sucio y maloliente, su cabello estaba alborotado, despeinado, y tenía como una lava amarillenta verdosa encima, ya no tenía ojos, sin embargo a través de las cuencas de sus ojos podía vernos, y ya sus labios se caían a pedazos mientras estaba allí, gimiendo y gritando del dolor, ya no tenía orejas, sino solamente su orificio, podíamos ver cómo con sus manos ennegrecidas y huesudas trataba de componer la carne que caía de su rostro tomándola del fuego y poniéndola una vez más en su cara, pero esto le producía mayor dolor aún, entonces ella se estremecía aún más y gritaba aún más, sus lamentos parecía que comenzaban pero que no tenían fin, podíamos ver su cuerpo lleno de gusanos también y una serpiente enrollada en su brazo, muy grande, demasiado ancha que tenía punzones alrededor, esta mujer tenía taladrado el 666 el número de la bestia del cual nos habla la palabra en Apocalipsis, tenía una placa en un material muy extraño, no lo conocíamos, no lo podíamos distinguir, sin embargo veíamos que este material no se consumía con el fuego y que esta placa no se movía por ningún motivo sino que permanecía fija en su pecho, esta placa estaba escrita en un idioma extraño, pero nosotros podíamos entender en ese momento lo que decía en ella, en esa placa, decía: "Estoy aquí por fornicaria". Cuando JESÚS la vio le dijo: "Helena tú ¿por qué estás aquí en este lugar?". Helena mientras hablaba con JESÚS se retorcía, se retorcía y gritaba a causa del dolor que le producía su castigo. Y le dijo Helena: " SEÑOR estoy aquí por fornicaria". Y comenzó a pedirle perdón a JESÚS una y otra vez. Sin embargo en un momento comenzamos a ver la historia de su muerte; Helena se encontraba teniendo una relación sexual con uno de sus amantes, porque creyó que el compañero con el que ella vivía había salido de viaje, pero él volvió a su casa, la encontró con su amante, entonces se fue hacia la cocina y tomó un gran puñal enterrándoselo en la espalda, de esta forma Helena murió y fue conducida hacia el infierno de la misma forma como había muerto desnuda, así mismo se veía en el infierno.
En el infierno todas las cosas se materializan, y podíamos ver aún presente ese puñal clavado en su espalda, que le producía un gran dolor, para ese entonces ella llevaba 7 años en este lugar, recordaba uno a uno de los instantes de su vida, recordaba cada momento de su muerte, recordaba también que un día tal vez le habían predicado a ese JESÚS que ahora tenía en frente suyo, y que era el único que podía salvarla, pero ya era tarde para ella, así como para todos los que estaban ahí en el infierno. La palabra de DIOS, tiene bastante claridad acerca de la fornicación. Fornicación es tener relaciones sexuales sin ser casados. 1 Corintios capítulo 6 versículo 13 dice: "Las viandas para el vientre y el vientre para las viandas, pero tanto al uno como a las otras destruirá DIOS, pero el cuerpo no es para la fornicación sino para el SEÑOR y el SEÑOR para el cuerpo". Ahí mismo en 1 Corintios 6:18 dice: "Huid de la fornicación, cualquier otro pecado que el hombre cometa está fuera del cuerpo, más el que fornica contra su propio cuerpo peca". En ese momento en el que JESÚS terminó su diálogo con ella vimos una gran cobija de fuego que la sumergió y no volvimos a verla, solamente escuchábamos el quemar de su carne y un gran gemido que no podré describir nunca.
Y seguíamos caminando con JESÚS por aquel lugar, y ÉL nos mostraba a los idólatras, a los hechiceros, a los fornicarios, a los adúlteros, los mentirosos, los homosexuales, junto con el tormento que tenían que padecer. Sentíamos mucho temor el continuar en aquel lugar, y lo único que queríamos hacer era salir pronto de él, más sin embargo JESÚS nos decía una y otra y otra vez, que era necesario que viéramos esto para que muchos creyeran, fue así como continuamos nuestro camino con el SEÑOR, tomados mucho más fuerte de su mano a causa de nuestro temor. http://www.cfasanlorenzo.com/main/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=83&video_id=19
¡HASTA LA PRÓXIMA!
¿En qué creemos?
(Final del sexto testimonio) Y llegamos a otra sección; aquella sección realmente impactó mi vida, allí vimos a un joven, este joven tenía una edad de aproximadamente 23 años, este joven estaba suspendido hasta la cintura en medio de las llamas, no pudimos ver exactamente cuál era su castigo, pero observábamos en su frente el 666 taladrado y de igual forma una placa en su pecho que decía: "Estoy aquí por ser normal". Este joven cuando vio a JESÚS extendía sus manos hacia ÉL clamando misericordia también. La palabra de DIOS dice también en Proverbios 14:12 "Hay camino que al hombre le parece derecho pero su fin es camino de muerte". Cuando nosotros leímos en aquella placa "Estoy aquí por ser normal". Le preguntamos a JESÚS: "JESÚS pero ¿cómo así?, acaso aquí en este lugar se viene por esta causa?". Y JESÚS le dijo entonces: "Andrés por qué estás en este lugar?". Y Andrés le dijo: "JESÚS, mientras vivía en la tierra, yo pensaba que solamente robar y matar eran pecados y por eso nunca me acerqué a TÍ. Salmo 9:17 dice: "Los malos serán trasladados al Sol, todas las gentes que se olvidan de DIOS". Andrés se equivocó en gran manera, al clasificar el pecado como muchos lo hacen en la actualidad. JESÚS dice en su palabra: "La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de DIOS es vida eterna". Y cuando nos habla de pecado no lo clasifica. Andrés tuvo la oportunidad de conocer a JESÚS porque él mismo lo reconocía, pero él desaprovechó esa oportunidad que DIOS le había dado, tal vez tuvo miles y miles de oportunidades más, de volver su rostro a ÉL pero, nunca quiso, por eso se encontraba en ese lugar. También una gran cobija de fuego le sumergió y no volvimos a verle. Seguimos ahí caminando con JESÚS y veíamos hacia lo lejos algo que caía como bultos, pero al acercarnos nos dimos cuenta que eran personas que estaban cayendo en ese momento, eran gentes que en la tierra morían en ese momento sin Cristo, y eran conducidas hacia el infierno. Vimos específicamente a un joven, este joven tan pronto cayó en aquel lugar, vinieron todos los demonios corriendo hacia él y con gran violencia comenzaron a destruir su cuerpo, inmediatamente se comenzó a llenar de gusanos, mientras esto sucedía este joven decía: "¡No! ¿¡Qué es esto!? ¡Que pare ya!, ¡Yo no quiero estar en este lugar!, ¡Esto debe ser un sueño, sáquenme de aquí! ¡Yo no puedo estar en este lugar!". El ni siquiera se había dado cuenta que acababa de morir sin CRISTO, y que se había ido a una eternidad sin ÉL. Y entonces los demonios se burlaban de él y continuaban atormentando su cuerpo, y se comenzó a hacer inmediatamente el 666 en su frente y apareció de inmediato la placa en su pecho, y aunque no pudimos ver por qué motivo había ido allí a ese lugar, sí sabemos que este joven nunca más pudo salir de allí. El SEÑOR nos decía que el tormento de todas estas personas aumentaría mucho más en el día del Juicio, y si ahora sufren de una forma incalculable, no me puedo imaginar cómo será luego del juicio. En aquel lugar no vimos niños, sólo miles y miles de jóvenes, había hombres y mujeres, con rasgos de muchas nacionalidades, sin embargo allí ya no existía diferencia de clase social, ni de ningún otro tipo. Lo único que todos querían era salir de ahí, de ese lugar, querían que su tormento parara tan sólo por un segundo como el rico de la historia, o que tal vez la punta de su lengua fuera mojada con agua para refrescar su sed intolerable, pero ya esto no podía ser posible, porque ellos eligieron la eternidad sin DIOS, DIOS nunca envía a nadie al infierno, cada uno es atraído conforme a sus obras. Gálatas 6:7 dice: "No os engañéis DIOS no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará". Hoy tú tienes la gran oportunidad de cambiar tu destino eterno. Hoy tienes a Jesús y dice la Biblia que mientras hay vida hay esperanza. Hoy tú tienes la vida, no la desaproveches, puede ser la última oportunidad. http://www.cfasanlorenzo.com/main/index.php?option=com_hwdvideoshare&task=viewvideo&Itemid=83&video_id=19
DIOS te bendiga.
¡HASTA LA PRÓXIMA!
¿En qué creemos?
Han transcurrido casi cinco meses en los que les he presentado el testimonio de estos siete jóvenes colombianos, algunos sitios en Internet argumentan que son mentiras, a mi juicio, no lo son, sería ilógico ¿Cómo podrían estar invitando a llevar una vida dentro de los preceptos de DIOS usando la mentira?
Me resulta interesante y lo desapruebo, ver cómo la mayoría de la gente desacredita a las religiones a las que no pertenece, es decir, las personas que se han convertido al cristianismo, por ejemplo, dicen que la virgen es una expresión del demonio. ¿Por qué tenemos que estar peleando y desacreditándonos unos a otros? En los seis testimonios de estos jóvenes está claro que el camino para llegar al PADRE es únicamente JESUCRISTO; no hay otra manera. En el testimonio del niño Colton Burpo vemos que es hijo de un pastor, el niño vio a la virgen; el sacerdote católico, José Maniyangat relató haber visto sacerdotes y obispos en el infierno, estos testimonios son muy valiosos pues no manipulan la información.
Como lo manifesté en el primer artículo; mi intención principal de darle a conocer toda esta valiosa información es para informarles y ustedes tomen su propia decisión, si deciden seguir a CRISTO deberán entregarle toda su vida, entregarle sus posesiones, todo su ser, reconocerlo como su SEÑOR y SALVADOR, ser grato a los ojos del PADRE ¿Y cómo se logra ser grato a los ojos de DIOS? Confesando nuestros pecados con arrepentimiento sincero, viviendo dentro de los preceptos de DIOS; cumpliendo su Palabra y leyendo la Biblia.